BEIJING, CHINA (10/NOV/2014).- Poniendo buena cara al futuro de los lazos entre Estados Unidos y China, el presidente
Barack Obama anunció que los dos países comenzarán a otorgar visas para los ciudadanos
de ambos países que serán válidas hasta por una década. Sin embargo,
los temas difíciles quedaron en el aire (como derechos humanos y
comercio), reflejando el difícil camino que tienen al frente las dos
potencias económicas.
Obama, que comenzó una gira
de una semana por la región, habló ante líderes empresariales reunidos
por una cumbre asiática de alto nivel y buscó dispersar la idea de que
el interés de Estados Unidos en Asia debe ser motivo de preocupación
para los líderes chinos.
Beijing ha visto con inquietud
el interés de Obama en la región, sospechando que Estados Unidos quiere
acotar el ascenso chino, pero el mandatario estadounidense insistió en
que "la prosperidad de un país no debe llegar a expensas de otro".
"Queremos
que a China le vaya bien", dijo Obama. "Competimos en los negocios,
pero también buscamos cooperar en un amplio rango de desafíos y
oportunidades compartidas".